Si usted está abrumado por la deuda y no está seguro de sus opciones, el Capítulo 7 de bancarrota puede ser un camino a considerar. Es un proceso legal que puede ayudar a reducir o eliminar ciertos tipos de deuda, dependiendo de su situación. Pero no todo el mundo cumple los requisitos, y es importante entender lo que implica el proceso y qué alternativas pueden estar disponibles.
¿Qué es la quiebra del Capítulo 7?
La bancarrota del Capítulo 7 es un proceso legal que puede ayudar a las personas a reducir o eliminar ciertos tipos de deudas no garantizadas, como saldos de tarjetas de crédito, facturas médicas o préstamos personales. A menudo se denomina "quiebra de liquidación" porque puede implicar la venta de bienes no exentos para ayudar a pagar a los acreedores.
Un tribunal asigna un administrador de la quiebra para revisar sus finanzas, verificar su documentación y gestionar cualquier venta de activos. Algunos bienes, como los enseres domésticos básicos, la ropa o un coche modesto, suelen estar protegidos por las normas de exención y no pueden venderse. Otros, como objetos de colección valiosos o segundas residencias, podrían ser objeto de liquidación en función de las leyes estatales.
Una vez completado el proceso, y si el tribunal aprueba su caso, las deudas que reúnan los requisitos pueden ser condonadas. Esto significa que ya no está legalmente obligado a pagar esas deudas. Sin embargo, algunas obligaciones (como la manutención de los hijos, determinados impuestos y la mayoría de los préstamos estudiantiles) no suelen poder liquidarse.
Cabe señalar que no todo el mundo puede acogerse al Capítulo 7, y puede que no sea la opción adecuada para todas las situaciones.
¿Quién puede acogerse al Capítulo 7 de la Ley de Quiebras?
Para poder acogerse al Capítulo 7 de la ley de quiebras, debe pasar lo que se llama la "prueba de medios". Esta prueba examina los ingresos de su hogar, los gastos y el tamaño de la familia para ver si tiene suficientes ingresos disponibles para pagar sus deudas. Si sus ingresos están por debajo de la mediana del estado para el tamaño de su familia, usted puede calificar automáticamente.
Aunque sus ingresos sean más elevados, es posible que pueda optar a la ayuda si tiene en cuenta determinados gastos subvencionables, como vivienda, cuidado de los hijos y gastos médicos. Estos gastos se tienen en cuenta en una segunda parte de la prueba para evaluar si puede reembolsar razonablemente cualquier parte de su deuda.
Otros factores de elegibilidad incluyen si se ha declarado en quiebra anteriormente y si ha completado un curso de asesoramiento crediticio obligatorio en los 180 días anteriores a la presentación.
Cómo acogerse al Capítulo 7 de la Ley Concursal
La presentación del Capítulo 7 implica varios pasos necesarios. He aquí una visión general del proceso:
- Completar el asesoramiento crediticio: Antes de la presentación, debe tomar un curso de asesoría de crédito de una agencia aprobada. Esto debe hacerse dentro de los 180 días antes de presentar su documentación de quiebra.
- Realice la prueba de recursos económicos: Esta prueba compara sus ingresos con los límites estatales y tiene en cuenta los gastos de manutención necesarios para determinar si cumple los requisitos.
- Prepare y presente los formularios de quiebra: Tendrá que reunir información financiera detallada y presentarla al tribunal, incluidas sus deudas, ingresos, gastos, activos y actividad financiera reciente.
- Comienza la suspensión automática: Una vez que usted presenta la demanda, la mayoría de las gestiones de cobro deben cesar. Esto incluye llamadas telefónicas, embargos de salarios y la mayoría de las demandas.
- Asista a la reunión 341: Asistirá a una breve reunión con el síndico de la quiebra, donde responderá a preguntas bajo juramento sobre sus finanzas. Los acreedores también pueden asistir, pero a menudo no lo hacen.
- Espere la decisión del tribunal: Si todo está en orden, y cumple todos los requisitos, sus deudas elegibles pueden ser descargadas en unos tres a seis meses.
Cada caso es único, y el tribunal puede pedir más información o exigir pasos adicionales en función de su situación.
Qué deudas se pueden liquidar y cuáles no
El capítulo 7 de la ley de quiebras puede exonerar muchos tipos de deudas no garantizadas, pero no todas las deudas son elegibles. He aquí un desglose general:
Deudas condonables
Estos son tipos comunes de deudas no garantizadas que a menudo son elegibles para la descarga:
- Saldos de tarjetas de crédito
- Facturas médicas
- Préstamos personales
- Facturas de servicios públicos
- Determinadas sentencias judiciales (no relacionadas con fraude o perjuicio)
Deudas que no se suelen saldar
Algunas deudas suelen estar excluidas de la exoneración, ya sea por ley o por la forma en que se contrajeron:
- Manutención de los hijos y del cónyuge
- Deudas fiscales recientes
- Préstamos estudiantiles (a menos que pueda demostrar dificultades excesivas, lo cual es difícil).
- Deudas por fraude o daño intencionado
- Multas y sanciones judiciales
Nota importante
Aunque una deuda parezca admisible, el tribunal de quiebras tiene la última palabra. En algunos casos, los acreedores pueden oponerse a que se condonen determinadas deudas, especialmente si creen que hubo fraude o tergiversación.
Alternativas a la quiebra del capítulo 7
El Capítulo 7 no es la única opción para hacer frente a las deudas inmanejables. Dependiendo de su situación financiera, una de estas alternativas podría ser una mejor opción.
Quiebra del Capítulo 13
El Capítulo 13 le permite conservar sus bienes mientras realiza pagos estructurados a lo largo de tres a cinco años. Suelen recurrir a él las personas que tienen ingresos estables pero necesitan ayuda para ponerse al día con deudas garantizadas, como una hipoteca o un préstamo de coche.
Planes de gestión de la deuda
Un plan de gestión de deudas (PMD) implica trabajar con una agencia de asesoramiento crediticio sin ánimo de lucro para crear un plan de reembolso. La agencia puede negociar con sus acreedores tipos de interés más bajos o la exención de comisiones. Usted hace un pago mensual a la agencia, que luego distribuye los fondos a sus acreedores.
Liquidación de deudas
La liquidación de deudas significa negociar directamente con los acreedores para que acepten menos de la cantidad total adeudada. Puede tratarse de un pago único o de un acuerdo estructurado. Puede ser arriesgado -los acreedores no están obligados a llegar a un acuerdo y éste puede tener consecuencias fiscales o legales-, por lo que es importante entender bien las condiciones antes de optar por esta opción.
Reflexiones finales
La bancarrota del Capítulo 7 puede ofrecerle un camino a seguir si está luchando con una deuda inmanejable y no tiene los medios para pagarla. Entender quién califica, cómo funciona el proceso y qué tipos de deuda puede afectar puede ayudarle a decidir si es la opción correcta para su situación.
Si no está seguro de si el Capítulo 7 es una buena opción, también podría valer la pena explorar otras opciones, como los planes de gestión de deudas, la liquidación o el Capítulo 13. Un asesor crediticio sin fines de lucro o un abogado especializado en quiebras pueden ayudarlo a revisar su situación y comprender sus opciones.



